miércoles, 16 de septiembre de 2015

SUMBILCA: TIERRA DE MAGIA Y ENCANTO


El conjunto arqueológico de Wancavirga visto desde Sumbilca


Hace pocos días estuve en Sumbilca, el pueblo de mis padres y de mi infancia. Regresar a Sumbilca ha sido rememorar momentos de infinita calma de aquellos días felices en la vieja escuelita  425.

En  esta ocasión,  todo mi interés ha sido hurgar un poco más en el pasado esplendoroso del pueblo de Sumbilca; para ello he tenido que volver después de muchos años, a los predios naturales de  los antiguos wancavilcas, ubicados a lo largo de la cresta de la montaña desde Shucullcancha- Canto Punta hasta Cerín.

Antes de relatar nuestro periplo a Wancavirga quiero manifestar que el único propósito de esta crónica es contribuir al  esfuerzo de muchas personas apasionadas por ahondar en las raíces de la tradición oral y explorar aquellas leyendas locales e historias míticas transmitidas de generación en generación.


Quebrada de Inquirhuay - Sumbilca

La quebrada de Inquirhuay  es el  lugar ideal para soñar con la imaginación; es un lugar donde la magia, el encanto y la ilusión no tienen fin, es un pedazo de Sumbilca con mucha fantasía y misterio,  con antiguos mitos y leyendas por redescubrir y  fascinantes paisajes por explorar. Allí se tejen muchas historias increíbles como la de las “vacas cerreras” de Checcho, que la conseja popular refiere que en dicha zona el diablo puso  una piedra y cuando las vacas la lamían se volvían salvajes escapando de sus dueños hacia el campo; otro de los relatos populares cargado de mucho misterio menciona al sitio de Tapar como el punto donde se aparecían bailando los “wancos de Tapar”; también se dice que en dicho lugar se avistaban extrañas apariciones como las “cornetas de oro” que colgaban de unos peñascos próximos a Tapar. Nuestros abuelos  comentaban  que entre Manturín y Macha - Macha se escuchaban los tañidos ahogados de una campana, y se creía que el diablo tocaba su campana.



El paraje de Tapar - Sumbilca


Curaccalle - Sumbilca

Por estos lugares hay un sinnúmero de historias fabulosas, de relatos orales plagados de misterio, con el sello de increíble; así como también se dice que el diablo construyó un canal de regadío en la localidad de Inquirhuay, seguramente por la promesa de algún mortal a cambio de su alma; hoy en día este canal se puede apreciar en dicho lugar. El  paraje de Curaccalle era el lugar preferido de los seres malignos, se dice que por esos lares vivió  el legendario “diablo Mateo”, que también recorría las ubicaciones de Tanacancha, Lucma, Pacha - Paque.


El canal del diablo en Inquirhuay - Sumbilca



VISITA  AL  PUEBLO  PRECOLOMBINO  DE
WANCAVIRGA


Para llegar a Wancavirga desde Sumbilca, lo hacemos por el camino antiguo hacia Rauma que pasa al costado del cementerio sumbilcano;  después de ascender caminando unos  cortos tramos, ingresamos a la posesión de Canto Punta, que viene a ser una extensión del complejo arqueológico  Wancavirga.


Antiguo camino a Rauma por allí llegamos a Canto Punta


Desde este lugar que parece mágico percibimos una quietud indescriptible, además de disfrutar los aromas de tantas flores bellas y plantas lugareñas como la muña, el quishuar, el tarwi, la flor de chilco, la escoba, el vallico, los shaullis y vizcaínos; también desde este mirador podemos gozar de una hermosa  vista, que incluye al imponente pueblo de Sumbilca.

En esta armonía ecológica de Canto Punta, todavía sobreviven especies nativas importantes como: el viscayno, la yerbasanta, la cola de zorro, la artamisa o marco, el chilco, la chichinpa, el quincho, la escoba, la manzanita, el shaule, el maicillo, la mauca, el pinao, la totora, diversos musgos y helechos, la muña, el tarwi, el wiñay-mozo, el brinca-mozo, el tapate, el pajarito, la llugurma, el ashpipino, la pancuncha, el llivo, la macha-macha, el buro-buro ó 3 cruces, entre otros.  

Desde la época colonial hasta nuestros días  muchos  árboles y arbustos de la zona han sido exterminados  lentamente para utilizarlos como leña o alimento del ganado, clara muestra es la destrucción del milenario arbusto de la cantuta “flor sagrada de los Incas”, que existió en Canto Punta.


En la actualidad Canto Punta no presenta construcciones importantes, solo restos dispersos de cimientos destruidos de lo que alguna vez fueron estructuras pétreas de singular consideración. Sin  duda este es el mejor lugar para atisbar todo el panorama del pueblo de los Ichocas e Ishcayantas.


Bloque de piedra de formas poligonales y gran simetría, clara evidencia que Wancavirga tuvo una admirable arquitectura (Canto Punta).


Piedra encontrada en Canto Punta denota un extraordinario alisado y magnifico corte con la técnica Inca.


Recordamos que en Canto Punta, existió por varios siglos el emblemático árbol incaico de la cantuta y que la inconsciencia e ignorancia destruyeron esta hermosa flor. Aquí nos llamó la atención encontrar un bloque poligonal de piedra finamente labrada de aproximadamente 80 centímetros de largo, con evidencias muy claras de que la estaban trabajando para cortarla con la antigua técnica inca; esto nos demostraría que los habitantes de esta comarca también conocían dicho método que solo los incas dominaron.



Todo el lugar es un pequeño paraíso terrenal, con un ecosistema especial donde se relacionan todos sus elementos en una perfecta armonía natural.

Canto Punta


Minutos más tarde visitamos el área principal del conjunto arqueológico de  Wancavirga, situado  hacia el Este de Canto Punta sobre una pequeña hoyada  rodeada de grandes  peñascos. En esta época (30 de agosto del 2015) todo el lugar está cubierto de abundante vegetación que impide una buena  visibilidad del terreno, sin embargo la visión del paisaje es admirable, extraordinaria, nos embriaga los sentidos por tanta  belleza natural que allí encontramos. Al igual que Canto Punta, Wancavirga también ha sufrido la destrucción de sus estructuras a manos de leñadores, pastores y personas inescrupulosas que practican el huaqueo robando valiosas piezas de cerámica.

Restos diseminados del barrio residencial de Wancavirga. Valioso tesoro monumental absurdamente destruido por la ignorancia.

Parte de los cimientos de Wancavirga.

Vista general del barrio residencial de Wancavirga, semi oculto por la vegetación.

En la parte inferior de Wancavirga, bajando hacia el camino a Rauma, podemos advertir la existencia de una  gran muralla de piedras de aproximadamente tres o cuatro metros de altura, que  circundaba y protegía el antiguo pueblo de Wancavirga.

Vista de un muro de contención de una formidable muralla de la ciudadela precolombina de Wancavirga que resguardaba  a sus habitantes de los intrusos.

Muralla de Wancavirga


 Al lado Este de Wancavirga bajando la montaña hacia “Cullutrume” nos encontramos con “Recaudilloso” que de acuerdo a la tradición oral es un río subterráneo que cruza con el camino real que va a hacia Rauma. Este enigmático lugar es parte de la cosmovisión andina “Kay Pacha” de los antiguos moradores de esta zona, que tenían la creencia que las almas de los muertos ascienden al Hanan Pacha (cielo) después de una rigurosa evaluación en el río de los muertos, que para este caso sería “Recaudilloso”. Luego solo las almas justas cruzarían el referido río montado sobre el pelaje de  un perro negro hacia el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacámac, Mama Cocha, entre otros.



Recaudilloso era el camino obligatorio de las almas que emprendían el viaje final hacia el Hanan Pacha.

Recaudilloso - Wancavirga

En Sumbilca   no solo nació la música con arpa y violín, sino que encontramos un pueblo grande con una gran historia, muy real, y dentro de un marco  impresionante hallamos  un cielo azul dibujado por nubes muy blancas, con un sol resplandeciente que inspiran tranquilidad; es el lugar perfecto que soñamos alguna vez.


Sumbilca
Un sitio ideal para sentir una emoción  especial, para sentir toda la fuerza de la naturaleza y alcanzar una conexión única. Todas estas sensaciones y realidades podrán disfrutarse  plenamente, en una visita al pueblo de  Sumbilca, y  al conjunto arqueológico de  Wancavirga, donde la magia y el encanto se unen para hacer de esta tierra un lugar encantador, un destino inolvidable.

Escribe: RUYER  ESPINOZA  YUPANQUI